Características y contenidos:
Desde sus inicios el palacio fue concebido por el Marqués de Cerralbo como museo y vivienda. Este arqueólogo y gran aficionado a coleccionar piezas de arte quería que sus colecciones
perdurasen siempre reunidas y fueran una muestra del esplendor de la riquezas atesoradas.
Escalera de Honor:
Tras entrar en el zaguán al que el marqués y su familia accedían en su mismo carruaje , nos sorprende la majestuosa escalera con doble rampa y balaustrada de mármol, cuya intención era mostrar en un golpe de vista, el prestigio de la familia .
Primera planta:
Accedemos a la primera planta para visitar las estancias que ocupaba la familia como vivienda. Un estrecho pasillo cubierto de pinturas religiosas sin apenas luz y espacio para disfrutarlas. A través de las ventanas vemos el pequeño jardín con bustos y estatuas clásicas.
En el salón rojo que se utilizó como despacho, destaca una curiosa pieza, el teléfono Erikson y el banco central con forma circular. El salón amarillo por el predominio de tonos amarillos y dorados en tapicería y cortinajes. A pesar de la impresión que pueda darnos el tapizado de la pared no es tela sino papel el material que cubre sus paredes. La lámpara es de cristal de Bohemia con vidrio rojo. Observemos las imágenes de los marqueses que nos servirán para comentar con nuestros pequeños la forma de vestir de la época. La salita rosa es una recreación de cómo sería el gabinete de la marquesa.
El dormitorio del marqués , con brasero, bargueño, jofaina, palangana ... un curioso reloj despertador portátil y una benditera cuyo uso es posible que resulte novedoso para nuestros niños/as.
Atravesamos nuevamente la escalera de honor para dirigirnos al ala de invierno. En el salón de confianza en el que se atendía a las visitas, destaca en primer lugar la gran lámpara de cristal profusamente decorada y con forma de barco. En una vitrina, recuerdos de viaje realizados en filigrana de plata y corales y una muestra de diferentes sillas con delicada factura. Proliferan en esta sala los espejos y jarrones de porcelana.
El salón comedor con la clásica decoración de pinturas florales o bodegones cuya austeridad contrasta con salones anteriores.
Piso principal:
Dedicado exclusivamente al protocolo, pues solo se usaba en fiestas, recepciones y bailes. Un escaparate más de la suntuosidad de la época.
Pasamos en primer lugar a la armería ambientada en el Medievo cuyas paredes están repletas de armaduras , ballestas, polvoreras... Una silla de mano de estilo rococó. El techo aunque pudiera parecerlo , no es de madera sino de estuco coloreado. Contigua la sala árabe con piezas orientales y exóticas, armaduras japonesas e instrumentos musicales de África y Asia.
La Sala de columnitas debe su nombre al conjunto de esculturas dispuestas en una mesa central. Observemos en el suelo una curiosa escultura de un perrito que simula descansar y un gran espejo ofrece efecto de amplitud a una sala más bien reducida.
El salón vestuario con un gran armario vestidor y un llamativo armario-lavabo en mármol con
espejos profusamente decorados con micromosaicos será la siguiente estancia que veremos.
Pasamos al comedor de gala donde se celebraban las cenas de etiqueta y en uno de los aparadores un moderno(para la época) enfriador de botellas que destaca por su diseño minimalista respecto a los demás objetos que lo acompañan.
El salón de billar dispone de una gran lámpara central con tres grandes quinqués, dispuesta horizontalmente sobre la mesa de billar.
La sala chaflán decorada con frescos con motivos campestres o festivo populares, es luminosa y alegra en claro contraste con la oscuridad de las anteriores.
Frente a la sensación de caos y profusión de objetos dispuestos sobre las mesas y muebles del Despacho del marqués,
la Biblioteca sin embargo, ofrece un espacio de concentración y

serenidad gracias a su estructura regular y utilización de madera que cubre completamente sus paredes. Observemos como se han aprovechado todos los huecos posibles para albergar libros (incluso bajo la mesa).
Seguimos nuestro recorrido por la galería para detenernos unos minutos en una vitrina central que alberga diferentes piezas de joyería, cajitas, relojes... todos ellos con caprichosas formas que irán descubriendo nuestros pequeños/as acompañantes.
Llegamos a una de las estancias más importantes de esta planta que se caracteriza por el esplendor y la brillantez, El salón de baile. Los espejos que cubren las paredes consiguen el efecto multiplicador de espacios y además permite la contemplación de pinturas y elementos decorativos desde cualquier punto de la estancia. En el techo una interesante alusión a la historia del baile a través de frescos. Llaman la atención los dos grandes porta candelabros con figuras humanas. Una sala que ofrece uniformidad en el color respecto a otras salas anteriores donde se mezclaban estilos y colores. La mejor vista de esta sala, sin duda, la obtenemos justo desde el otro extremo . Debemos para ello, desandar el camino realizado y observarlo desde la entrada principal al mismo.
Comentarios:
· Es esta una buena muestra de un museo-palacio del s. XIX que nos permite suponer las condiciones y valores de la
vida aristocrática.
· Ha sido reabierto recientemente después de cuatro años cerrado para su restauración.
· Museo abigarrado, con gran profusión de piezas y estancias más bien reducidas, la visita con niños resulta un tanto incómoda si no tenemos en cuenta estos condicionantes.
· Aunque los niños desde los 8 años ya podrían disfrutar del museo, dada la gran cantidad de objetos expuestos y la disposición de los mismos, es más recomendable desde 10 años.
· Las piezas están colocadas muy al alcance de los niños/as por lo que recomendamos llevarlos controlados en todo momento para evitar indeseados accidentes.
Dirección:
C/ Ventura Rodriguez, 17
28008 . Madrid
Teléfono: 91 547 36 46
Horario:
De martes a sábados de 9,30 a 15 h.
Domingos y festivos de 10 a 15 h.
Precio:
Entrada general 3 €
Entrada gratis: menores de 18 años. Sábados a partir de las 14 h. y domingos.
Internet: http://museocerralbo.mcu.es/