Descripción del recorrido:
Este espacio natural, ubicado a 87 km. de la capital, y utilizada en el pasado como dehesa boyal ( pasto para los bueyes), constituye en la actualidad, la mancha de acebos más importante del centro de la Península.
A las afueras de la madrileña localidad de Robregordo, se encuentra el área recreativa del Plantío que será nuestro punto de partida. Desde este zona de descanso tomaremos el camino que asciende por una cuesta y que deja a nuestra izquierda el campo de fútbol.
Pronto veremos una valla de piedra que indica la entrada al espacio natural y que debemos atravesar. Aunque al principio de nuestro paseo no veamos vegetación o el paisaje no nos resulte muy interesante, tengamos paciencia, pronto empezaremos a ver los primeros rodales de acebos (en el mismo borde del camino): curiosa formación vegetal en la que se agrupan varios acebos de considerables proporciones que crecen juntos aunque aparentemente, y

desde lejos, pudiera parecernos que se trata de un solo ejemplar, así de armónico resulta el conjunto. Si penetramos en una de ellos comprobaremos como cambian respecto al exterior las condiciones de luz, humedad , temperatura, sonido... constatando así que constituye un magnifico refugio para la fauna del lugar.
Nuestros pequeños exploradores disfrutaran mucho introduciéndose e investigando los misterios que oculta.
La hoja del acebo habitualmente es brillante, corácea , de color verde oscura en el haz y con espinas en el margen; podremos ver, en este caso, que no respetan estas premisas: ; la razón es que no hay enemigos herbívoros de los que protegerse en la zona y por ello el árbol no necesita desarrollar espinas en las hojas.
Aunque la época idónea para realizar el paseo es en diciembre para poder disfrutar del intenso color rojo de los frutos en contraste con el verde de sus brillantes y espinosas hojas, incluso ya en otoño veremos los árbples con fruto aunque todavía sin el llamativo color que les populariza. Pueden apreciarse tonalidades del fruto desde verde o anaranjado hasta la maduración definitiva del mismo, con su característico color rojo.
Aunque el resto de especies vegetales (roble, majuelo, tejo, espino albar..) asoman entre el acebo es tal la densidad del mismo que este eclipsa cualquier vegetación circundante.
Al poco de caminar nos encontraremos con una verja de piedra que nos indica la finalización de la acebeda y el lugar donde comienza el pinar. En este punto nos daremos la vuelta para regresar por el mismo camino que hemos traído.
Longitud: 5 km. aproximadamente (ida y vuelta)
Grado de dificultad: sin dificultad
Señalización: no existe señalización
Comentarios:
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Camino sencillo, no pedregoso.

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Se observarán, muy probablemente, buitres en vuelo en buena parte del recorrido.
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Esta zona de Madrid es especialmente fría por lo que no nos dejemos engañar por nuestra primera impresión y llevemos ropa de especial abrigo; en invierno es muy probable que incluso encontremos nieve.
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Desafortunadamente, en una parte del camino nos acompañará el molesto ruido de la autopista.
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Recorrido lineal.
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No olvidemos que el acebo es una especie protegida en la Comunidad de Madrid por lo que debemos abstenernos, especialmente en este caso, en cortar hojas, ramas o frutos.
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Para comer, si el tiempo lo permite, podremos aprovechar al finalizar esta sencilla ruta , el área recreativa del Plantío.
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Este es un sencillo y tranquilo paseo que tiene como único objetivo disfrutar de la masa de acebos.
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Los acebos están agrupados en rodales en el borde del camino sin que tengamos que salirnos del mismo para poder observarlos.
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Ejemplares de considerables dimensiones ( copas de hasta 6 metros de altura) que es probable que no hayamos tenido oportunidad de observar en otros lugares.
¿Cómo llegar?
Una vez hayamos llegado a la localidad de Robregordo, tomaremos la antigua carretera de Burgos y a la altura del Km. 89, frente al cementerio, veremos una pista asfaltada que sale a nuestra izquierda que nos conducirá directamente hasta el área recreativa, punto de inicio de la senda.