Descripción del recorrido: 
Aunque la ruta comienza en la misma localidad de Navalagamella, nosotros/as la iniciaremos en el Km. 24 de la carretera de Valdemorillo a Navalagamella, en la explanada del puente sobre el río Perales.
Esta gran explanada nos permitirá dejar el coche aunque en un espacio poco acondicionado, en cuanto a su acceso. Una vez allí veremos un panel informativo de la senda ; bajaremos por el sendero que nos conduce a una bifurcación del camino. Nosotros tomaremos el de la izquierda en dirección a la única casa de campo que veremos en todo el recorrido. Al llegar a ésta, tomamos el camino que queda nuevamente a nuestra izquierda.
En este primer tramo observamos, a nuestra derecha, la vegetación propia del bosque mediterráneo que se conserva en su estado originario en contraste con la de la parte izquierda, modificada por los usos agrarios de los habitantes de la zona. En nuestro tranquilo paseo vayamos atentos a las llamativas flores de color fucsia que podremos observar en la primavera: las peonías.
Prestaremos especial cuidado con la valla oxidada, que delimita la zona de reses bravas, que conviene mantener alejada de los niños para que no se hagan daño con ella, ni sea tocada o atravesada por los niños/as. En este tramo es posible que tengamos -si somos capaces de mantener el silencio- la oportunidad de observar perdices o abubillas.
Dentro de este recorrido nos encontraremos con una senda botánica con paneles cuya información resulta clara y asequible para identificar las especies vegetales más representativas de este ecosistema, siempre y cuando los carteles se sigan manteniendo en perfecto estado de conservación . Aprovechando la humedad del cauce, crecen algunos fresnos cuyo intenso color verde contrastará con el pálido característico de las encinas.
Aproximadamente a un km., nos encontraremos con un merendero donde descansar y tomar un tentempié.Cogemos ahora el camino de la derecha (donde veremos un poste indicativo de "Sendas verdes de Madrid”), y seguiremos una amplia senda de grava que va ascendiendo entre un encinar con monte bajo repleto de jaras. Si nos fijamos , a nuestra izquierda , podremos observar los restos de antiguos bunkers horadados en las rocas. Más adelante , una solitaria mesa parcialmente en sombra y una estructura para aparcar bicicletas se nos ofrecen para el descanso.

En primavera, la jara florecida, las encinas en flor, el amarillo de la retama y el olor del láudano de las jaras , harán despertar nuestros sentidos . Al final de la subida llegamos a una bifurcación de caminos; nosotros seguimos de frente ,según la dirección que indicael poste (como el anteriormente mencionado) de las
sendas verdes de Madrid.
El camino se hace ahora más sencillo (al ser en bajada) hasta un merendero en sombra. Un impresionante ejemplar de encina, con su correspondiente cartelería, y las estupendas vistas del paisaje de encinar en un magnifico estado de conservación, bien merecen una parada para dedicar un rato a su contemplación.
Al final de este camino llegamos al
arroyo de Conejeros en su confluencia con el de Fuente Vieja, donde se estima que nace el río Perales. El ambiente y la vegetación cambian radicalmente. Caminamos ahora a la vera del agua y continuando río abajo nos toparemos con una impresionante canalización de agua que contrasta con el entorno natural. A la orilla del remanso cristalino encontraremos, a buen seguro, algún agradable lugar donde comer, aunque si avanzamos unos 500 m. más allá , lo podremos hacer sentados en alguna de las dispersas mesas que hay en el camino.
Seguimos caminando, ahora a media ladera y dejamos a nuestros pies la estupenda vista del río que cada vez se encajona más creando pequeños remansos y cascadas en su discurrir. El camino, más estrecho que el que seguíamos hasta ahora, recomienda que tomemos a los niños/as de la mano para que no se aproximen demasiadoal borde del camino y evitar unaaccidental caída al precipicio. Pronto divisaremos los restos de un antiguo molino hidráulico -representativo de esta zona de Madrid- curiosa construcción donde observamos la conducción de agua sustentada sobre un pequeño acueducto, el cubo para represar el agua,y la salida de la misma cuya fuerza movía las piedras de molienda; incluso encontraremos los restos de una antigua piedra de moler.

En esta zona hay un merendero con mesas a ambos lados del canal de agua -algunas con sombra y vistas al río-.
Continuamos nuestro paseo entre rocas, muchas de ellas con restos de talla que dan muestra del antiguo canal de agua. Muy próximo al camino veremos otro "cubo” ( habitáculo donde se acumulaba el agua que, al caer, hacía mover el sistema de molienda), y al que intentaremos que los niños/as no se asomen demasiado cerca . Queda poco para finalizar nuestro recorrido. Ya podemos divisar la solitaria casa de campo que vimos al iniciar nuestro recorrido.
Longitud: recorrido circular de 6,5 km.
Señalización: postes indicativos de "Vias verdes de Madrid”
Comentarios:
- Muy recomendable llevar prismáticos porque, en algunos tramos del camino podremos observar aves.
- Este paseo nos ofrece una buena oportunidad de pasear por un reducto de bosque mediterráneo, aun bien conservado en la Comunidad de Madrid.
- Edad recomendada: desde 5 años.
- Época recomendada: primavera y otoño.
- Aunque esta ruta se llama de los molinos, no esperemos encontrar una sucesión de molinos perfectamente identificables; sólo uno de ellos conserva el estado adecuado para identificarlo como tal, del resto apenas encontraremos algunos vestigios.
Variante:
Una alternativa al recorrido que ofrecemos, sobre todo para aquellos/as que pretendan un paseo ligero aunque ciertamente escarpado, sería realizar simplemente el último tramo donde observar los restos de antiguos molinos; para ello una vez iniciada la senda (tal como indicábamos al principio) al llegar a la casa de campo nos desviaremos, antes de pasar la misma, a la derecha para ir subiendo la loma de la montaña y remontar el río Perales.
¿Cómo llegar?
Desde Madrid tomaremos la M-503 en dirección Villanueva de la Cañada hasta la salida que indica M-600 Valdemorillo y el Escorial. Continuamos por esta carretera dirección Valdemorillo ; una vez lleguemos a esta localidad veremos la indicación hacia Navalagamella M-510. En el km. 24 y una vez pasado el puente sobre el río Perales, debemos desviarnos a la izquierda y entrar por un camino de tierra, en no muy buen estado.