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sep
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Navarra. Los Pirineos orientales

 
 
     Esta comarca que se encuentra situada al Nordeste de la provincia, justo en la frontera natural con Francia, cobija los picos más agrestes y elevados de Navarra. La visita a estos valles pirenaicos resulta siempre un regalo para los sentidos pero es en otoño cuando disfrutaremos de una espectacular explosión de color: rojos, ocres, marrones, amarillos... que salpican, atrevidos, el verde permanente de pinos y abetos. Recomendamos, por ello, que la escapada se realice a finales del mes de octubre o inicios de noviembre porque es en ese momento cuando la variedad cromática alcanza su punto álgido.

     La comarca se encuentra dividida en sucesivos valles casi paralelos, nuestra recorrido en esta ocasión se refiere al Valle del Roncal y al de Salazar.

VALLE DEL RONCAL

     Burgui es el primer pueblo roncalés que nos recibe Puente medievalen el valle, con su bello puente medieval sobre el rio Esca, que es testigo cada año de la recuperación del tradicional oficio de almadiero; año tras año varias almadias surcan estas aguas, construidas y conducidas tal como se hacía años atrás pero, en la actualidad, con un ambiente festivo.
Por ello no debemos abandonar la localidad sin antes visitar el pequeño pero entrañable Museo de la Almadía que podremos localizar en la parte alta del pueblo, junto a la iglesia. Una guía nos recibe para explicarnos -de manera adaptada a todos los públicos- lo que es una almadía, la forma de vida de los almadieros, la importancia de las mismas en la economía familiar o las dificultades para conducirlas; son éstos algunos de los interesantes datos que nos servirán como  introducción a esta visita al museo dedicado a un oficio tradicional desarrollado en estos valles navarros.
AlmadíaLa almadía era una balsa que estaba formada por varios troncos de madera amarrados entre sí y que eran conducidos a otros lugares por el cauce del río. Suponía la única forma, en aquellos tiempos, para trasladar esta materia prima. El cortado, limpieza y pelado de troncos para la posterior construcción de la almadía o una reproducción a escala de una de ellas, nos permite hacernos una idea del ingenio desarrollado por estos hombres.
Lo que más llamará la atención a nuestros pequeños/as es la rudimentaria tienda de campaña que empleaban para cobijarse en las noches frías de invierno y otoño o la escasa y poco suculenta dieta de estos trabajadores.
La conducción de la almadía también requería habilidad y pericia como se nos muestra en un breve video. Una excelente iniciativa la que ha tenido la Asociación Cultural de Almadieros de Navarra para recuperar la memoria de este arriesgado y duro oficio.

     A la salida del pueblo, una vez pasado el puente medieval, comienza la Senda de los oficios , un recorrido gratuito y al aire libre donde se reproducen a escala real diferentesCarbonera construcciones relacionadas con oficios tradicionales: nivera, carbonera, horno de pan, almadía, calera y aserradero. Destacamos entre todos ellos la almadía, a tamaño real, que sorprenderá a los pequeños/as por sus dimensiones (dificultad añadida para su manejo) y la sencilla pero ingeniosa unión de los troncos con entramado vegetal. Un poco más adelante también merece la pena observar detenidamente la carbonera con un corte transversal para entender la funcionalidad de su estructura interna.

Si nos gusta el queso podemos adquirirlo, sin abandonar la localidad, visitando una de las más afamadas queserías del valle: la Quesería Larra.

     En el Roncal, una de las localidades más importantes del valle, además de informarnos en suRoncal Oficina de turismo sobre las posibilidades que  ofrece el valle, os sugerimos visitar su Centro de Interpretación de la Naturaleza.
No es este un centro al uso; la presentación de los contenidos a través de pantallas interactivas, diaporamas o maquetas sobre las que se proyectan imágenes resultará muy atractiva. A nuestra entrada nos proporcionarán una tarjeta con la que nosotros mismos (a buen seguro querrán ser los pequeños/as los "ejecutores") activaremos cada espacio audiovisual. Tres grandes pantallas con proyecciones simultaneas sobre bellos rincones del valle, paisajes, flora, fauna, tradiciones ancestrales...  impregnarán nuestra retina para finalizar este recorrido.

     Isaba es otro bello pueblo pirenaico para callejear por sus empedradas calles y disfrutar de ricos manjares en alguno de sus restaurantes, ya que es este el que cuenta con más establecimientos gastronómicos en el valle.

     Seguiremos avanzando por el valle y muy cerca de esta última localidad -a tan solo 4 km.- os recomendamos hacer una breve pero fructífera parada en Uztarroz para visitar la Quesería Ekia de gran fama en el valle. Comenzaremos por ver su pequeño museo del queso con tradicionales utensilios para el ordeño, esquileo, o elaboración del queso. Si realizamos la visita entre las 11 y las 12 de la mañana podremos ver además, a través de un cristal, como se trabaja en la quesería y escuchar las interesantes explicaciones sobre el proceso de elaboración del queso. A los desconocedores del tema nos llamará especialmente la atención la utilización del cuajo natural (parte del estomago de un cordero lechal) con el que se consigue que la leche llegue a tener su aspecto sólido.

http://www.vallederoncal.es/

VALLE DE SALAZAR

     Continuando por la carretera desde Uztarroz, ultimo pueblo roncalés, llegaremos al Puerto de Larra que une los valles de Salazar y Roncal. En pleno otoño este es un camino que aunque hagamos en vehículo nos permitirá disfrutar plenamente de los colores otoñales de la vegetación a un lado y otro de la carretera, salpicado de pequeños puentes medievales o rincones donde surgen multitud de cascadas.

     Llegaremos a Ochagavía, la más popular y bella localidad de este valle. Bien merece una pausada visita para disfrutar de sus elegantes casonas de piedra y madera; muchas de ellas tienen semiabiertas la parte inferior de la vivienda para que el visitante pueda disfrutar del recio sabor de estas estancias con suelos bellamente decorados con piedras, muebles antiguos, herramientas tradicionales... Se confirma así el gran empeño que sus habitantes tienen  en conservan el sabor de antaño. Sus empedradas calles aportan un encanto especial al paseo, aunque nada recomendable si llevamos sillas de bebé o vamos acompañados de pequeños/as que comienzan a caminar.

En la Oficina de Turismo recibiremos un trato especialmente acogedor y en este mismo edificio y como complemento a nuestro paseo por la localidad podremos visitar el Centro de Interpretación de la Naturaleza que nos ofrece una interesante visión sobre los bosques que circundan la localidad y la fauna que la habita. Paneles didácticos con información precisa e imágenes ilustrativas que aportan información muy didáctica. Encontramos varios juegos interactivos para que los pequeños/as identifiquen y relacionen arboles, hojas, sonidos de aves, huellas, rastros.... y un audiovisual de 17 minutos sobre la Selva de Irati, sus habitantes, los usos tradicionales del bosque o la actividad ganadera en la zona.
Se realizan dos visitas guiadas al día que resultan muy participativas y totalmente adaptadas a los niños/as desde 5 años.

Si tomamos la carretera NA-178, hacia Navascués para introducirnos plenamente en el FozValle de Salazar, llegaremos al Puerto de Iso y disfrutarde este modo de una espléndida vista desde el Mirador de la Foz de Arbayún. Un profundo tajo en la montaña que el río Salazar ha tallado a lo largo de 6 kilómetros. Una plataforma en voladizo nos permite observar un largo tramo de la hoz: los grises, verdes, marrones, ocres de la vegetación y los buitres sobrevolando este solitario espacio.

A tan solo 4 km. visitaremos el Santuario de Nuestra Señora de Muskilda. Esta pequeña y evocadora iglesia románica del S. XII, conserva una talla gótica y una curiosa cubierta de forma cónica que le confiere un peculiar encanto.

Regresamos nuevamente a Ochagavía para desde allí dirigirnos, a 24 km. de distancia, a la Selva de Irati, espacio natural que resulta ser el segundo hayedo -abetal más importante de Europa y la estrella a visitar sobre todo en épocas otoñales para disfrutar de  los colores que adquiere su vegetación. Este espacio dispone de varias sendas de diferente recorrido y dificultad. En la caseta de información situada en el aparcamiento nos informarán sobre ellas, aunque no aportan folleto informativo. Sugerimos realizar la Senda del Bosque de Zabaleta, la más popular y completa pues nos ofrece una panorámica general del bosque y sus diferentes ecosistemas.Selva Irati

Comenzamos el recorrido por una senda forestal, que a los pocos metros abandonamos para seguir la indicación A-63 ( que deberemos tener en cuenta durante todo el recorrido) que a través de una breve subida nos adentra, por un estrecho sendero, en el hayedo a media ladera. Las hayas erguidas, en busca de la preciada luz, se muestran solitarias dejando a sus pies una rojiza alfombra de hojas caídas que contrasta con el intenso verdor del musgo que a su vez tapiza el pie de los ejemplares más longevos. La humedad y frescor que proporciona el bosque, son elementos que propician la proliferación del musgo en troncos caídos y piedras o hagan su aparición setas y líquenes. Abandonamos esta zona emboscada y comenzamos a llanear, lo que nos permite concentrarnos en la quietud del bosque, el canto de las pequeñas aves, la semipenumbra que ofrece la vegetación o el descubrimiento de alguna bella seta.

     Atravesamos un arroyo para incorporarnos nuevamente a la senda forestal por la que transitábamos inicialmente, siguiendo la indicación "Embalse de Irabia" observamos ahora un bosque mixto en el que predomina el pino albar frente al haya. Pronto tambien empezaremos a ver abetos.

     La llegada al embalse nos indica que hemos realizado la mitad del camino. El agua remansada, el vuelo silencioso de algún ave, el contraste de color entre abetos y hayas...  nos invita a sentarnos en alguna de las rocas o el césped en torno al agua y tomar un tentempié. El camino de regreso lo haremos cómodamente por la pista forestal ( sin seguir las indicaciones del recorrido, pues este tramo no merece la pena). Al borde del camino observaremos multitud de abetos de grandes dimensiones y en la ladera de enfrente una espesa masa de esta especie que se mezcla con las hayas.

Comentarios sobre la ruta de senderismo:
  • Recorrido circular de 8,2 km ida y vuelta.
  • Si el paseo lo hacemos en otoño y el día anterior estuvo lloviendo, nos encontraremos con muchas zonas totalmente embarradas por lo que recomendamos el uso de botas y bastón de caminante.
  • Paseo muy indicado para los amantes de la fotografía.
  • Aunque el camino no presenta dificultad, sí hay que prestar especial precaución al caminar en días lluviosos porque hay tramos de bajada especialmente resbaladizos.
  • Edad recomendada desde 5 años con el terreno seco y con él húmedo desde 6 - 7 años.
  •  Otra variante del recorrido, si llevamos carrito de bebés o vamos acompañados de niños de 2 a 5 años o de alguna persona mayor, es hacer la senda de forma lineal caminando siempre por la senda forestal desde el inicio hasta llegar al Embalse de Irabia, sin introducirnos por el sendero habilitado en el hayedo. Preguntemos en el punto de información.
  • Hay que abonar una tasa de 3 euros por vehículo en concepto de mantenimiento.