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jul
22
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Nos vamos a... la playa

Cuando vamos a la playa con un niño/a pequeño, nos preocupan, principalmente, tres circunstancias:


Protegerles del sol

Evitaremos estar en la playa en las horas en las que el sol es más dañino: entre las 12 y las 16 horas. Cuando sean muy pequeños/as no estaremos mucho tiempo; siempre debajo de una sombrilla y con crema protectora, porque incluso bajo la sombrilla o en un día nublado, los rayos ultravioletas hacen efecto.

Les guste o no, el gorro es imprescindible para protegerles cabeza, ojos y cara, complementada esta protección con crema solar infantil con un alto factor de protección (mínimo 30). Aplicaremos la crema solar por todo el cuerpo media hora antes de ir a la playa y, una vez allí, cada hora y después de cada baño.

Especialmente cuando juegan en la arena, es necesario que lleven puesta una camiseta que les proteja los hombros y la espalda, pero ésta debe de estar seca, ya que húmeda no filtrará los rayos ultravioletas.

Para evitar la deshidratación, les ofreceremos agua no azucarada frecuentemente y para mantenerles fresquitos/as, les pondremos prendas ligeras, amplias y de algodón que permitan la circulación del aire.

El peligro del agua

La vigilancia constante sobre los pequeños/as se hace imprescindible; además ésta debe ser a una distancia prudencial, que nos permita reaccionar a tiempo en caso de peligro.
Si el niño/a no sabe nadar bien, debería llevar continuamente puesto sus brazaletes, burbuja...

El peligro de perderse
 
Una prenda llamativa, vigilancia constante y huir de las horas de más afluencia de bañistas, puede ayudar a prevenir esta situación.

Cuando el niño/a es muy pequeño, la mejor indicación es decirles que no se muevan del lugar en el que se encuentran, un poco alejado del mar. Podemos ejemplificar con él/ella estas indicaciones.

Por otro lado, si el pequeño/a es capaz de entenderlo, explicarle qué debe hacer en caso de perderse: alejarse del agua, localizar a los socorristas o la caseta de la Cruz Roja.
Asegurarnos de que lo ha entendido bien, haciéndole que nos lo repita, señale la ubicación de personas o lugares de los que hablamos o simplemente preguntándole que haría en una situación determinada.

Cuando son un poco más mayorcitos, les podemos enseñar un lugar de referencia que sea fácilmente visible y diferenciable de otros, que les permita orientarse y dirigirse hacia ese punto en lugar de alejarse de él. Esta referencia podría ser un edificio singular, por ejemplo. No está demás repetirle esta indicación los primeros días, cuando bajemos a la playa.

Sus cosas

Como siempre, conviene que economicemos y racionalicemos nuestro equipaje de playa. Unos juguetes de agua o los típicos de playa, pueden resultar indicados y el propio niño/a puede encargarse de su transporte. Muñecos hinchables o pelotas ocupan poco espacio pero tendremos que extremar nuestra vigilancia porque si se le escapan, es posible que no duden en meterse en el agua tras ellos. El clásico cubo y pala y algún sencillo molde, serán lo suficientemente versátiles para pasar largos ratos de entretenimiento sólo/a o en compañía.